Posteado por: Jack Green | 19 Diciembre 2009

Azazel. Una Interpretación del Maestro Astado

Una interpretación del maestro astado desde los escrítos apócrifos de Enoch, texto ciertamente relevante para varias formas del Oficio Británico Tradicional.

Azazel (del Hebreo: עזאזל) o Azazil (En árabe:  عزازل. También en Arameo: רמשנאל) es uno de los personajes más misteriosos de toda la literatura sagrada judía. El autor de este artículo, a pesar de llevar casi un año investigando sobre esta figura, debe de reconocer que aún hay muchas piezas que no le encajan y lo que ha decidido escribir es lo mucho o poco que ha sacado en claro a lo largo de sus búsquedas sobre esta figura.

Lo primero que hay que aclarar es sobre la asemejación entre Azazel y Satanás, pues son dos figuras distintas a pesar de que posteriormente (en fuentes ya cristianas) el término Azazel fue utilizado como sinónimo del término Satanás (del hebreo ha-satán הַשָׂטָן “el acusador” y del árabe al-Shaitan الشيطان “el adversario”). De hecho Azazel es una figura hebrea bastante anterior a la figura de Satanás, y de hecho la asemejación posterior de Satanás con el macho cabrío puede deberse a esa mezcla posterior que se hizo desde la teología cristiana entre estas dos figuras, y no a ningún dios pagano europeo como se afirma desde fuentes cercanas al movimiento Wicca.

Azazel se traduce dos maneras distintas, ambas muy sujerentes, “la cabra emisario” o incluso “la cabra fuerte”. Ibn Ezra, rabino que formaba parte de una familia judía española (sefardita), sugiere que Azazel pudo formar parte de los “se’irim”, un cierto tipo de genio de los desiertos a los que los israelítas ofrecían cierto tipo de sacrificios.

En los textos hebreos Azazel aparece como siendo destinatario del sacrificio de una cabra. El sacrificio consta de dos cabras, una para “el Señor” y otra para Azazel. Tras ser sacrificada por el rabino la primera cabra, al “Señor”, es posteriormente preparada la cabra que será sacrificada a Azazel. Dicha preparación consta de un hilo de lana roja sobre la cabeza del animal para después poner las manos sobre él y recitar una oración donde se pedía perdón por las diversas trasgresiones y pecados y era invocada la ley de Moises en favor de la expiación de los pecados.

El investigador neerlandés Adriaan Reland (cartógrafo y filólogo) escribe (De Religione Mohammedanarum) en el S. XVIII sobre Azazel (aunque basándose en la literatura árabe) y dice de él que su naturaleza es pagana, probablemente una antigua divinidad babilónica, posteriormente asumida en la literatura sagrada judía y la Cábala. Algo no tan escandoloso de asumir teniendo en cuenta la gran cantidad de divinidades paganas asumidas de idéntica manera, de la cual el caso más evidente tal vez sea el de Astaroth, cuya antepasada no es sino la fenicia Ashtart (más comunmente conocida como Astarté, que por cierto; un nombre dado a la Diosa-Bruja en varios textos inquisitoriales).

(Astarté, Museo de Cádiz. Andalucía fue un importante foco de la presencia de Astarté en España, vía la presencia Fenicia)

Sin embargo los textos más sugerentes con respecto a Azazel los encontramos en los textos de Enoch. En estos textos, tal vez los más abundantes en lo referente a Azazel, Azazel aparece como el líder de los ángeles rebeldes que se revelan a Dios en una época anterior al Diluvio (luego ante-diluviano).

Por la cara que ponen muchas personas, pareciera que las fuentes de Enoch no son confiables, como si de un libro no-sacro se tratara. Así que desmintamos esto preguntándolos ¿qué naturaleza tiene este libro?

Mitológicamente las claves de Enoch son atribuídos a Enoch, el bisabuelo de Noé, hijo de Jared y mencionado en el Génesis (5:18): “Cuando Jared vivió 162 años, se convirtió en el padre de Enoc“. No es un libro canónico ni en el Cristianismo, ni el Judaísmo, sin embargo sí fue considerado al inicio del desarrollo del canon de la bíblia judía, y al día de hoy es uno de los téxtos canónicos de la Iglesia Ortodoxa de Etiopía. Luego sí estamos hablando de un texto de naturaleza radical bíblica, aunque de naturaleza apócrifa debido al no-reconocimiento por parte del Catolicismo.

La lengua en la que fue originalmente escrito no está clara para el mundo académico, aunque se barajan principalmente dos; el arameo y el hebreo. Su contenido se subdivide en cinco libros: El libro de los Vigilantes (donde aparece la historia de Azazel), Parábolas de Enoch, Libro de Astronomía, Visiones Oníricas y Epístola de Enoch.

Volvamos ahora a Azazel, tras esta breve presentación del texto. Como hemos dicho, Azazel es el líder de los ángeles rebeldes (los “Observadores”) y protagoniza un acto de rebeldía que le cuesta la caída. Estos sucesos son “fechados” en una época anterior al Diluvio.

Según parece, los Observadores encabezados por Azazel, enseñan al ser humano el arte de la forja, la guerra, los cosméticos, el tinte de pelo y los secretos de la Brujería. Además de enamorarse de mujeres humanas y tener hijos con ellas (Witchblood).

Y Azazel enseñó a los hombres a hacer espadas, cuchillos, escudos y corazas, y el arte del metal y como trabajar con ello, y pulseras y adornos, y el uso del antimonio y el embellecimiento de los parpados, y todo tipo de piedras preciosas y todas las tinturas colorantes y hechicería. Y allí surgió la impiedad, y cometieron fornicación, y fueron engañadas y se corrompieron en todas sus formas” (Libro de Enoch)

Aunque lo más interesante lo encontramos cuando bajan los cuatro ángeles (Miguel, Rafael, Gabriel y Uriel) a la tierra, enviados por Dios, para sofocar la rebaldía. Ellos le dicen sobre Azazel:

“¿No ves lo que Azazel ha hecho? Ha enseñado toda injusticia a la tierra, y revelado los secretos eternos que están en el cielo y que los hombres se esfuerzan por aprender.” (Libro de Enoch)

Se interpreta como “injusticia” todas las armas, cotas, y demás artilugios bélicos, pues así se explica el surgimiento de las guerras y con ellas la muerte, la injusticia y el genocidio. Pero no deja de ser curioso la mención a los “secretos eternos que están en el cielo”.

En resumidas cuentas y siempre tras una bíblica batalla en la que hay ríos de sangre, y demás expectacularidades varias, los Grigoris (Observadores) son expulsados y se menciona que muchos de ellos se dispersan por la tierra.

Los Observadores y el Pueblo Pálido

Vemos que muchos de ellos se dispersan por la tierra, pero ¿a donde van? Los arcángeles enviados se convierten en los guardianes de los cuatro puntos cardinales (y así son invocados en la Alta Magia), tal vez una posible función substituta de lo que antes pudo ser una función de los propios Grigoris. Lo cierto es que Azazel no es asesinado, sino “lanzado a las tinieblas” hasta “... que en el día del Gran Juicio sea echado al fuego“, cuando dicen “las tinieblas” parece ser que concretamente se refieren a un agujero en el desierto (delatando una geografía para Azazel de naturaleza subterránea) y se menciona que otros muchos miembros de los ejércitos rebeldes se esparcen por toda la tierra.

(Representación artística del cruce entre un Grigori y algunas mujeres humanas)

Del cruce entre humanas y grigoris surgen los Nefilim (Nephilim, בני האלהי). Esta palabra a veces es transcrita tal y como es, pero en otras versiones de la Biblia se substituye por palabras como “Gigantes” o “Titanes”, y ni que decir queda que dichos gigantes son comunes a numerosas mitologías europeas; desde la germánica, celta, griega, vasca, etc.

Dichos gigantes son destruídos, según algunas interpretaciones, por Dios. Para esto Dios, exagerado en sus formas como siempre, no se le ocurra otra brillante idea que inundar toda la tierra; salvando por supuesto a Noé. Así mismo en todas las mitologías los “gigantes” son destruídos o bien por Zeus y su corte, o bien por Thor y Odín, o bien por los Thuatha de Dannan, o sencillamente se despeñan por los barrancos cuando saben del nacimiento de Kixmi (cristo) como ocurre en el folclore vasco, entre otros mitos.

Muchas veces son desterrados a lugares oscuros y fríos, algunas veces incluso subterráneos. Son más bien vencidos que asesinados en la mayoría de los casos, y en el caso de los Nefilim también tenemos supervivencias; en el libro de Josué vemos que se hace mención a un tal Og como uno de los supervivientes al Diluvio “… ha sobrevivido como uno de los últimos gigantes.” Y en el libro de Samuel observamos que algunos pocos ”gigantes” están presentes aún en la época de David.

Algunos autores de Brujería describen a los ángeles huídos como los seres del pueblo pálido bajo las colinas. Esto, por un lado, ligaría mitos y folclore ya que en el folclore europeo vemos a las brujas con un extraño mestizaje con el pueblo pálido (hadas y seres de similar naturaleza), del mismo modo que los ángeles observadores que cayeron dejaron una descendencia producto de la unión sexual con mujeres humanas.

Claro que por otro lado esto vendría a obligarnos a revisar todo lo que sabemos sobre la naturaleza tanto de las hadas como de los ángeles, ya que las hadas tienden a ser interpretadas como seres chiquitos y puerilmente entrañables (aunque muchos estudios han demostrado que nunca fue así, sino en mitos muy tardíos donde se escogieron seres de naturaleza pagana) y la visión que tenemos de los ángeles producto del cristianismo no es menos pueril.

Obviemos el cristianismo y volvamos un momento al judaísmo. Los israelitas se presuponen un pueblo monoteísta, pero famosamente rodeado de pueblos politeistas. Se sabe que los ángeles aparecen en el judaísmo como parte de las teorías mazdeístas, es decir: basadas en los principios del bien y del mal de Zoroastro. Algunos de estas entidades (paganas en su naturaleza) eran coherentes con la doctrina israelí, en cambio otras no; así surgen ángel y ángel caído, y llenan un compendio mitológico del que el Cristianismo en realidad es heredero solo en parte, pues en el Judaísmo es muchísimo más complejo. También se sabe que los ángeles no tienen alas en orígen, y que esto es una aportación que los israelitas obtienen de una influencia babilónica durante su cautiverio en Mesopotamia. En un principio los ángeles son mencionados como seres muy similares a los seres humanos, tanto que incluso se afirma que estos pudieran ser confundidos con seres humanos. Se destaca, sin embargo, un “brillo blanco” (al menos en algunos textos hebreos, y aquí observamos otra curiosa coincidencia porque “pueblo pálido” no es precisamente un mote caprichoso, sino que caracteriza la blancura y palidez de estos seres tan frecuentes en el folclore europeo) y no es hasta el transcurrir de los siglos que los ángeles se comienzan a tornar más espirituales hasta alcanzar el estado en el que se les conoce actualmente; mensajeros de Dios (bien para anunciar, bien para vigilar, castigar, etc).

Luego la naturaleza de los ángeles, su naturaleza radical, son la de espíritus paganos de diversas regiones semíticas. Del mismo modo que “el pueblo pálido” son espíritus presente en los “paganismos” de diversos pueblos europeos; luego sí, por supuesto que hay coincidencias.

Dos libros, muy interesantes, que hablan en relativa profundidad sobre la relación entre los Observadores y la Brujería Tradicional son “The Pillars of Tubal-Cain” (Nigel Jackson & Michael Howard) y “The Book of Fallen Angels” (Michael Howard, un libro presentado como una especie de continuación del primero).

“El Witchblood”, el “Linaje”, el “Hilo Rojo”, etc, son numerosas formas de denominar lo que se considera un estado de ligación entre el ser humano y un linaje remontado a figuras muy relacionadas con la Brujería (la Diosa-Bruja, el Herrero), a menudo a través del pueblo que se esconde bajo la colina, y como hemos visto también (dentro del mito de Azazel) a los “Observadores” o ángeles rebeldes que cayeron anteriores al Diluvio.

Tal vez en análisis de todos los significados que pueda amparar todos estos paradigmas propios de tantas formas de Brujería Británica, llevaría cientos y cientos de paginas, y tal vez aún así no se alcanzaría a sumergirse en todos sus posibles significados y consecuencias.


Respuestas

  1. No tengo otro remedio que darte la enhorabuena por este artículo. Precisamente son temas en los siempre me ha dado “miedo” entrar porque los veo demasiado profundos y complejos pero gracias a esta disertación la verdad es que al menos tengo un esquema para empezar. Impresionante por cierto la conexión entre mitos provenientes del judaísmo y el paganismo “de andar por casa”.

    Gracias también por la bibliografía; por suerte el de Tubal Cain de Nigel Jackson lleva meses en mi estantería así lo abordaré con algunos conocimientos previos ^^


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